Cada cosa en su sitio.
Los elementos de atrezo tienen una función decorativa, aunque en algunos casos puedan utilizarse también como soporte de la mercancía expuesta. Y es esta funcion la que debe tenerse en cuenta a la hora de plantear la composición del escaparate. La decoración debe complementar a la mercancía haciendo una composición mas llamativa o potenciando la línea base que se ha seguido para su elaboración, pero nunca debe eclipsar a los distintos objetos destinados a la venta, verdadera intención del escaparate. Es decir, deben contribuir a llamar la atención del espectador pero sin desviarla de la mercancía expuesta a la venta.
Una decoración excesiva tiende a ocupar el espacio, reduciendo la visibilidad de los distintos productos y destacando la atención sobre elementos que no se encuentran a la venta, por lo tanto el escaparate deja de ser efectivo. Una forma de eliminar estos inconvenientes es separar el espacio destinado a la decoración y a los objetos propios de la venta pero manteniéndolos dentro de un mismo espacio total. Marcar una separación entre adornos y mercancía pero manteniendo una correcta relación entre los dos, siendo partes diferenciadas del mismo conjunto, en el que la decoración complementa a la mercancía haciéndola mas atractiva.

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